En mis cursos de IA para empresas llevo meses enseñando a configurar ChatGPT para que trabaje con contexto. Los Proyectos, las instrucciones de personalización, eso de decirle «soy electricista en Lugo, hablo a mis clientes de usted, mis presupuestos llevan este formato». Funciona. Es un buen primer paso.
Pero tengo que ser honesta: llevo semanas trabajando casi exclusivamente con Claude. No fue un cambio de la noche a la mañana. Empecé usando los dos en paralelo, comparando resultados. Y llegó un punto en el que Claude me devolvía textos que no parecían escritos por una máquina, respuestas que tenían en cuenta cosas que yo no le había repetido esa mañana, y propuestas que demostraban que había leído mis documentos de verdad, no solo pasado por encima.
ChatGPT me enseñó a trabajar con IA. Pero después de unas semanas usando Claude en paralelo, me di cuenta de que estaba abriendo ChatGPT por costumbre y Claude por necesidad. Y como lo que enseño es a trabajar mejor con IA, me parecía deshonesto no contarlo.
Este artículo es para ti si ya usas ChatGPT en tu trabajo (o estás aprendiendo) y quieres entender qué ganas dando el paso a Claude. Especialmente si no programas y no piensas programar.
Lo que ya sabemos: la memoria de ChatGPT
Si has pasado por alguno de mis cursos, sabes de qué hablo. En ChatGPT hay dos sitios donde le dices quién eres:
Las instrucciones de personalización son dos campos de texto. En uno le cuentas sobre ti («soy consultora de IA para PYMEs en Galicia, trabajo con sectores como instalaciones eléctricas, gas, agroalimentario»). En el otro le dices cómo quieres que responda («en español, sin listas con emojis, con ejemplos prácticos, tutéame»). Eso se aplica a todas tus conversaciones.
Los Proyectos de ChatGPT van un paso más allá: creas un espacio para un tema concreto, le das unas instrucciones específicas y puedes adjuntar archivos. Un proyecto para presupuestos, otro para marketing, otro para analizar facturas.
Es un sistema que funciona. Yo lo he enseñado en mis cursos y talleres con empresas de distintos sectores. Y sigue siendo válido para quien empieza con IA.
Pero tiene un techo que te encuentras cuando intentas ir más allá.
Dónde se queda corto
Las instrucciones de personalización de ChatGPT son dos campos de texto con límite de caracteres. Cuando tu negocio tiene matices (y todos los tienen), te quedas sin espacio. No puedes decirle «cuando hables de normativa eléctrica, usa siempre la referencia al REBT» y a la vez «cuando redactes un presupuesto, sigue esta estructura» y además «cuando analices una factura de proveedor, fíjate en estos campos». No cabe.
La memoria de ChatGPT se puede gestionar, sí. Puedes ir a Ajustes > Personalización > Gestionar memorias, ver lo que ha guardado, borrar memorias una a una o todas de golpe. Es algo que vemos en los cursos. Pero en la práctica, el sistema guarda cosas por su cuenta que luego tienes que ir limpiando, tiene un límite de almacenamiento bastante corto (unas 1.200 palabras en total), y cuando se llena deja de aprender cosas nuevas hasta que borras algo. Acabas más tiempo gestionando la memoria que usándola.
Los Proyectos de ChatGPT permiten adjuntar archivos, pero la experiencia es limitada. He subido documentos largos y en la práctica la IA a veces parece que ha leído el índice, no el contenido.
Nada de esto invalida ChatGPT. Pero cuando tu herramienta de trabajo diaria necesita conocer tu sector, tu normativa, tu forma de escribir y tus procesos concretos, necesitas algo más estructurado.
Lo que cambia con Claude
Voy a ponerlo con un ejemplo para que se entienda rápido.
Imagina que eres Instalaciones Pérez, una empresa de instalaciones eléctricas en Lugo. Trabajas con normativa REBT, tus clientes son comunidades de vecinos y pequeños comercios, y cada semana redactas presupuestos, informes de inspección y emails a clientes.
Con ChatGPT, cada vez que abres un chat nuevo tienes que recordarle quién eres, o confiar en que la memoria automática haya pillado lo importante. Con los Projects, puedes crear un espacio para presupuestos y adjuntar algún archivo, pero las instrucciones que puedes darle son limitadas.
Con Claude, puedes montar algo que funciona más como un empleado al que ya has formado. Creas un proyecto, le das unas instrucciones detalladas de quién eres y cómo trabajas, le adjuntas toda tu documentación de referencia, y encima puedes darle «instrucciones de tarea» específicas para cada cosa que haces. Todo esto sin programar, desde el navegador.
Los programadores llevan meses haciendo esto mismo desde la terminal con archivos de configuración. Hay decenas de artículos técnicos sobre ello. Pero la clave es que tú puedes conseguir lo mismo desde Claude.ai, sin abrir una terminal.
Voy a desglosar los cuatro elementos con un caso real: una cooperativa láctea gallega que usa Claude para gestionar su día a día. Y de paso, cómo los aplicaría también una empresa de instalaciones eléctricas.
1. Las instrucciones de proyecto: quién eres y cómo trabajas
Cuando creas un Proyecto en Claude, hay un campo de instrucciones donde puedes escribir todo lo que necesites. No hay un límite ridículo de caracteres. Puedes ser tan específica como tu negocio requiera.
Imagina una cooperativa láctea de la provincia de Lugo. En las instrucciones de su proyecto podrían poner: «Somos Cooperativa Láctea Val do Miño, 45 socios ganaderos en la comarca de Lugo. Producimos leche de vaca para entrega a Lactalis y Leche Río. Trabajamos con normativa de calidad UNE-EN ISO 22000 y los requisitos del FOGGA para ayudas agrarias. Cuando redactes comunicaciones a socios, usa un tono cercano y claro, sin tecnicismos innecesarios. Cuando prepares documentación para la Xunta o el FOGGA, usa lenguaje formal y cita siempre la normativa aplicable. Nuestro mayor problema del día a día: gestión de reclamaciones de calidad con las industrias y el papeleo de subvenciones.»
Eso en ChatGPT no entra. Aquí sí, y Claude lo respeta conversación tras conversación dentro del mismo proyecto.
Para una empresa de instalaciones eléctricas, las instrucciones podrían decir: «Somos Instalaciones Pérez, empresa de instalaciones eléctricas en Lugo. Trabajamos con normativa REBT e ITC-BT. Nuestros clientes son comunidades de vecinos, pequeños comercios y naves industriales. Cuando redactes presupuestos, usa el formato que tienes adjunto. Cuando consultes normativa, cita siempre el artículo o ITC específica. Tutea al cliente final, trata de usted al administrador de fincas.»
2. Tus documentos siempre presentes: normativa, plantillas, tarifas
En un Proyecto de Claude adjuntas los archivos que necesites y Claude los tiene presentes en cada conversación de ese proyecto. No es que «los haya visto una vez»: están ahí como referencia permanente.
La cooperativa Val do Miño podría tener adjuntos: el reglamento de régimen interno, las condiciones de entrega con Lactalis, la normativa del FOGGA para la próxima convocatoria de ayudas, las plantillas de actas de asamblea y la ficha de reclamación de calidad. Cuando el gerente le pregunte «prepárame un borrador de reclamación porque el último análisis de grasa nos salió por debajo del mínimo contratado», Claude ya conoce las condiciones del contrato, el formato de reclamación y el tono que debe usar.
Para Instalaciones Pérez sería: el REBT completo (o las ITCs más relevantes), la plantilla de presupuesto de la empresa, el catálogo de materiales que usan habitualmente, las tarifas actualizadas, las FAQs que les hacen los clientes. Todo adjunto al proyecto.
3. Memoria real, no memoria caprichosa
Si has hecho alguno de mis cursos, esto te va a sonar: en ChatGPT configuramos la personalización (las instrucciones de personalización) para que recuerde quién eres y cómo quieres que responda. Es el mismo concepto. Claude tiene su equivalente en las Preferencias de usuario, que aplican a todas tus conversaciones, y además la memoria entre conversaciones dentro de un proyecto, que se va construyendo a medida que trabajas.
La diferencia real: en ChatGPT, la memoria automática guarda lo que le parece relevante y tú vas limpiando después. En Claude, tú escribes directamente lo que quieres que sepa. Son tus preferencias, tu perfil, tu forma de trabajar. No hay un algoritmo decidiendo por ti qué se queda y qué se descarta, y no hay un tope de 1.200 palabras que se llena sin que te des cuenta.
Lo que yo tengo configurado en mis preferencias de Claude es mi perfil profesional, mi forma de trabajar y algunas instrucciones que aplican siempre, sea cual sea el proyecto en el que esté.
4. Habilidades: instrucciones concretas para tareas que repites
Esto es lo que más me gusta y lo que menos gente conoce.
Un archivo .md es simplemente un archivo de texto plano. Lo creas con el Bloc de Notas, con TextEdit, con lo que sea. Le pones la extensión .md y listo. Dentro escribes instrucciones precisas para una tarea concreta: qué tiene que hacer, en qué orden, con qué formato, qué información necesita de ti.
Cuando necesites ejecutar esa tarea, adjuntas el archivo a tu conversación en Claude. Es como darle una hoja de instrucciones a un empleado nuevo: «hoy toca hacer esto, sigue estos pasos exactos.»
¿Cómo crear una buena habilidad? Aquí entra una técnica que ya conocen mis alumnos: el metaprompting. En lugar de escribir las instrucciones tú directamente, le pides a la propia IA que te ayude a redactarlas. Le describes la tarea, le dices qué resultado esperas, y Claude te genera un borrador de instrucciones que tú revisas y ajustas. Es más rápido y las instrucciones salen mejor estructuradas.
Y hay un truco todavía mejor: dentro de tu propio proyecto, pídele a Claude que analice qué tareas repites más y qué habilidades le convendría tener para ayudarte mejor. Él ya tiene el contexto de tu negocio en las instrucciones y los documentos adjuntos, así que puede proponerte habilidades específicas que a ti no se te habrían ocurrido.
En la cooperativa Val do Miño tendrían habilidades como estas:
habilidad-reclamacion-calidad.md — «Con los datos del análisis de laboratorio que te paso (fecha, parámetros, valores), genera una reclamación formal a la industria láctea siguiendo la plantilla adjunta al proyecto. Incluye referencia al contrato vigente, los valores mínimos acordados y la penalización aplicable.»
habilidad-acta-asamblea.md — «A partir de las notas que te doy de la reunión, genera el acta de asamblea con el formato del reglamento de régimen interno. Incluye asistentes, puntos del orden del día, acuerdos adoptados y votaciones.»
habilidad-solicitud-fogga.md — «Con la información de la explotación que te paso, prepara el borrador de solicitud para la ayuda del FOGGA. Sigue los requisitos de la convocatoria que tienes adjunta al proyecto y señálame los campos que me faltan por completar.»
Para Instalaciones Pérez podrían ser habilidades de presupuesto, informe de inspección y email a cliente, siguiendo la misma lógica.
No necesitas saber programar. Necesitas saber qué haces todos los días y escribirlo en un archivo de texto. O mejor: pídele a Claude que te ayude a escribirlo.
Lo que gano con esto
No tengo un dato de «ahorro X horas a la semana» porque no he medido antes y después con cronómetro. Pero lo veo en los resultados.
Cuando el gerente de la cooperativa le pide a Claude que le prepare una reclamación de calidad, no tiene que explicar otra vez quién es, qué contrato tiene, ni cómo se redacta el documento. Todo eso ya está en el proyecto. Sale un borrador que necesita revisión, sí, pero un borrador que parte de la información correcta.
Cuando le pide que le ayude a rellenar la solicitud del FOGGA, Claude ya tiene la convocatoria adjunta y las instrucciones de qué tono usar con la administración. No inventa datos, no se va por las ramas, y si le falta información te la pide.
Y cuando necesito hacer algo específico que no hago todos los días, saco la habilidad correspondiente, se la adjunto, y Claude ejecuta el proceso sin que yo tenga que explicar todo desde cero.
¿Es perfecto? No. Hay veces que tengo que corregir, reajustar instrucciones, reescribir una habilidad porque no está dando los resultados que quiero. Pero el punto de partida es mucho mejor que empezar cada conversación desde cero.
Por dónde empezar
Si ya usas ChatGPT, ya tienes la mentalidad que hace falta. Sabes que la IA trabaja mejor cuando le das contexto. Lo único que cambia es el nivel de profundidad con el que puedes dárselo.
Mi recomendación: empieza con un solo proyecto. El que más uses en tu día a día. Escribe unas instrucciones detalladas (quién eres, qué haces, cómo lo haces, qué no quieres). Adjunta los tres o cuatro documentos que más consultas. Y crea una habilidad para la tarea que más repites.
Cuando veas la diferencia en esa primera semana, vas a querer montarlo en todo lo demás. Me pasó a mí.
¿Qué puedes hacer gratis y qué necesita suscripción? Con la cuenta gratuita de Claude puedes usar Projects, adjuntar documentos y escribir instrucciones de proyecto. Tienes un límite de mensajes al día, pero para probar el sistema y ver si te convence, sobra. La suscripción Pro (unos 18-20 € al mes, similar a lo que cuesta ChatGPT Plus) te da más mensajes, acceso a los modelos más potentes y algunas funciones avanzadas. Mi consejo: prueba gratis primero con un proyecto real de tu negocio. Si ves que lo usas todos los días, la suscripción se paga sola.
Si quieres inspirarte con habilidades ya creadas, Anthropic (la empresa detrás de Claude) tiene un repositorio público en GitHub con ejemplos: github.com/anthropics/skills. Están pensados para programadores, pero leyendo las instrucciones puedes adaptar la estructura a tus propias habilidades de negocio.
Y si al leer esto te han surgido dudas, o quieres que te eche una mano con la configuración de tu primer proyecto en Claude, escríbeme. Estoy en LinkedIn, en el formulario de contacto de on3ga.com, o por email. No muerdo, y me gusta ver cómo empresas de sectores que no tienen nada que ver con la tecnología le sacan partido a estas herramientas. Para eso me dedico a esto.
Y si prefieres aprenderlo paso a paso con ejemplos de tu sector, es lo que hacemos en los cursos de IA para empresas. Si ya hiciste uno y trabajas con ChatGPT, esto es el siguiente nivel.



